Mil metros a máxima intensidad. Dos vueltas y media al óvalo de 400 que, en la mastodóntica feria de Milán, a apenas diez kilómetros del Duomo, resumen en la mayoría de los casos cuatro años de exhaustiva preparación hacia los Juegos Olímpicos de invierno. En el caso de Daniel Milagros, el plazo se reduce a la mitad, y es que dos años, tan solo dos, es el tiempo que ha transcurrido desde que el joven patinador navarro, de 23, aceptó la propuesta de su entrenador, Ángel Arraras, para dejar atrás las ruedas, lanzarse al vacío y “probar suerte” en otro patinaje, el de velocidad sobre hielo, con la mirada puesta en Milán-Cortina 2026.