Minuto 85. Milan parece condenado a otro empate contra un rival menor. Allegri, resignado ante lo que se perfilaba como la enésima pérdida de puntos frente a una “pequeña” -en la primera vuelta, contra los recién ascendidos, el Milan solo sumó dos puntos en tres partidos-, grita hacia el banquillo: “Para jugar y ganar los partidos hacen falta atributos”. Y, en esa misma acción, emerge él: Luka Modrić.