Contrata a un abogado especializado en derecho deportivo antes de firmar cualquier adenda: ese es el primer paso que debería dar la californiana de 37 años si pretende volver a pelear bajo las siglas de la promotora de Las Vegas. Su contrato anterior, congelado en 2018, conserva una cláusula de “matching right” que obliga a cualquier competidor a igualar la oferta vigente; el monto base asciende a 500 000 USD por combate más 1,25 USD por PPV vendido después del millón 200 mil. El expediente judicial 2:19-cv-01543 del Distrito Central de California ya archivó la demanda que ella misma presentó por regalías no pagadas, lo que libera el camino legal, pero también fija un precedente: la empresa retuvo el 10 % de sus derechos de imagen hasta 2023.
El segundo paso es aprobar dos reconoc médicos: resonancia cervical y evaluación neurocognitiva por impact. El Instituto de Artes Marciales de la Universidad de Nevada exige a los ex campeones mayores de 35 años superar el test SAC (Standardized Assessment of Concussion) con puntuación mínima de 26/30 tras ejercicio máximo. Su último análisis, filtrado en marzo, marcó 24 puntos; necesita seis semanas de entrenamiento específico de reacción antes de solicitar licencia.
El tercer paso es elegir rival. La categoría gallo femenino actual mueve 37 800 USD de bolsa media; ella pidió 1,5 millones fijos. La promotora propone abrir la cartelera de UFC 309 el 9 de noviembre en el Madison Square Garden contra Macy Chiasson (ranking 7) con victoria 1-1 en sus últimas dos presentaciones. El punto de tracción: Chiasson aceptó 110 000 USD para mostrar y 110 000 de win bonus, liberando presupuesto para elevar el caché de la ex estrella. Si la negociación se estanca, la opción B es la campeona Raquel Pennington, pero la brasileña exige un porcentaje del PPV que reduciría la ganancia de la californiana en 18 %.
El cuarto paso es fijar plazo: tiene hasta el 15 de agosto para comunicar su decisión; después, la empresa reasigna el slot a Ketlen Vieira. Su equipo de entrenamiento en Glendale ya reservó campamento de ocho semanas con entrenador de boxes australiano Justin Fortune, quien cobra 4 000 USD semanales más 5 % del purse. El costo total de preparación ronda los 100 000 USD; sumado a los impuestos federales (37 %) y comisión estatal (6 %), necesita un purse mínimo de 400 000 USD para no operar en pérdida.
El quinto paso es controlar narrativa. Su última aparición pública fue en WrestleMania 39; el rating cayó 12 % tras su segmento. En redes, su hashtag #RowdyReturn generó 1,3 millones de interacciones en 24 h, pero el sentimiento negativo alcanzó 38 % según Talkwalker. Para revertirlo, su manager firmó un acuerdo de contenido con https://sports24.club/es/articles/el-bara-habla-con-el-crculo-ntimo-de-julin-lvarez-pero-luego-n-and-more.html que le garantiza 50 000 USD por exclusiva de entrevista previa al anuncio oficial.
Si cumple estos cinco pasos, la ex monarca puede firmar el 1 de septiembre, pelear el 9 de noviembre y, de ganar, exigir una disputa de cinturón en marzo de 2025. De lo contrario, el contrato quedará nulo y ella perderá la ventana de ingresos estimada en 3,2 millones brutos para el próximo año fiscal.
Contrato actual con WWE
Firma el documento de exención de responsabilidad médica antes del 15 de julio: la luchadora tiene garantizado un pago anual de 1.2 M$ más 250 000$ por aparición en PPV mientras dure el acuerdo vigente hasta diciembre de 2024. La cláusula de exclusividad le impide competir en MMA o boxeo; incumplirla activa una multa de 500 000$ y la suspensión inmediata del salario restante. WWE retiene los derechos de imagen por diez años tras la expiración, limitando cualquier retorno a la jaula sin su autorización escrita.
El contrato incluye una extensión automática de doce meses si la atleta alcanza tres defensas del título femenino antes de la fecha límite; hasta ahora lleva dos. La empresa puede trasladarla entre marcas sin modificar el salario base y exige mínimo 120 días de gira internacional al año. La cláusula de no competencia post-contractual se extiende por seis meses en territorio norteamericano, lo que retrasaría cualquier debut en otra promoción de artes marciales mixtas hasta mediados de 2025.
Lesiones que la retiraron
Desgarró ambos meniscos y el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha en noviembre de 2016; la intervención quirúrgica duró 3 h 20 min, le insertaron un injerto de fascia lata y la fijaron con 7 tornillos de titanio. El médico le dictaminó 11 meses de baja; a los 5 meses se fracturó el cuerpo del peroné izquierdo al entrenar low-kicks y tuvo que pasar por otra operación. Con 31 años y dos cirugías mayores, la luchadora optó por no firmar la renovación que le ofrecía la organización y cerró su expediente como profesional con un récord de 12-2.
Desde entonces solo ha subido al tatami para clases privadas: en 2026 le diagnosticaron artrosis precoz en la tibia derecha y la rodilla izquierda; la resonancia mostró cartílago remanente del 40 %. Sus entrenadores actuales le prohíben sparring de pie más de 6 minutos seguidos y le exigen vendaje funcional antes de cualerte esfuerzo. Si planea competir de nuevo, necesitaría infiltraciones de ácido hialurónico cada 4 meses y un control de cargas semanal; sin esos cuidados, el riesgo de necrosis del cóndilo femoral se eleva al 22 % en los próximos dos años.
Peso actual y categoría
135 lb es el límite duro para bantam femenina. La ex campeona se mantuvo en 134,8 lb en sus últimas tres peleas; si planea bajar otra vez, debe iniciar corte 12 semanas antes, reduciendo de 165 lb a 158 lb en los primeros 21 días, luego 148 lb a las seis semanas y 137 lb a las diez; los últimos 2 lb se eliminan con sauna 24 h previa a la báscula.
¿Pesa ahora 152 lb? Fotos recientes de diciembre la muestran con abdomen marcado pero más ancha en caderas; especialistas de la UNLV estiman 18 % grasa; a ese nivel le bastan nueve semanas para llegar a 135 lb sin sacrificar tejido muscular, siempre que ingiera 1,4 g proteína/kg y mantenga 2 300 kcal hasta la fase final.
La categoría pluma, 145 lb, desapareció del organismo rector en 2026; los combates que quedan son catch-weight o invitan a 135 lb. Sin división intermedia, la opción real es bantam o retar a 125 lb, lo que implicaría 142 lb de partida y un corte más agresivo: 1 700 kcal diarias, diuresis controlada y sesiones doles de 90 min bajo 38 °C de sauna infrarrojo; ese plan reduce 0,8 lb/día, arriesgando 3 % de deshidratación.
Monitor de bioimpedancia cada 48 h: si la relación agua/músculo cae debajo de 73 %, detener corte 72 h y cargar 6 g carbohidrato/kg para rellenar glicógeno; usar lactato en sangre: valores superiores a 12 mmol/L tras sparring indican sobreentrenamiento y obligan a bajar 20 % volumen. Con esos datos, el equipo de la ex estrella puede presentarla en 135 lb sin pasar por infusión IV, prohibida desde 2019.
Si opta por subir, 145 lb es inviable sin competencia oficial; la única vía es pelea de exhibición o contrato especial a 140 lb, lo que le ahorra 5 lb de esfuerzo pero exige negociar con la comisión atlética Nevada una cláusula de peso máximo el día del combate de 149 lb; ese margen permite alimentarse 2 800 kcal hasta 36 h previas y mantener fuerza en grappling, su recurso más letal.
Ofertas recibidas desde UFC

Firma un contrato de pelea única con garantía de 1,3 M$ más PPV y tendrás carta blanca para elegir rivales dentro del top-5. Así sonó la propuesta que el presidente de la organización le llevó en mayo a su casa en Venice Beach; el acuerdo incluye 500 k$ adicionales si el combate termina en round inicial y un porcentaje de las camisetas oficiales que supera el 20 % habitual.
La cláusula anti-wrestling es lo que frena la negociación: la empresa exige que la ex campeona se comprometa a no firmar con empresas de lucha libre mientras dure su vínculo, algo que ella rechaza porque WWE ofrece 1,8 M$ anuales por cuatro apariciones sin riesgo de KO. Su equipo de abogados propuso eliminar esa restricción a cambio de bajar el cache inicial a 900 k$; la respuesta fue un silencio de 17 días.
- Bono por finalización: 500 k$ en el primer asalto, 250 k$ en el segundo, 100 k$ en el tercero.
- Peso obligatorio: 135 lb con tolerancia de una libra; cada gramo extra cuesta 20 % del bolso.
- Rival sugerido: la número 2 Amanda Nunes en estelar de Las Vegas, diciembre 2024.
- Revisión antidoping: VADA fuera de competencia cada 15 días; positivo = multa de 750 k$.
- Promociones mínimas: tres ruedas de prensa, dos episodios de Embedded, 30 h de medios.
Hunter le ofreció una segunda vía: firmar como comentarista por 400 k$ al año y acceso inmediato al Hall of Fame, con opción de pelear en 2025. Ella desestimó el cargo porque exige exclusividad en la pantalla y le impide competir en grappling, su fuente actual de ingresos. El mismo día Impact le tiró 150 k$ por una sola aparición en Nueva York; la brecha salarial hace que la ex campeona no baje sus pretensiones.
La última carta fue el 4 de julio: bolso de 2 M$ garantizado para enfrentar a Julianna Peña en Angra dos Reis, Brasil, con la promesa de título interino si la campeona de la división sigue lesionada. La oferta vence el 30 de septiembre; de no aceptar, la organización cerrará el capítulo y se centrará en la bolsa de 1 M$ que ya le han reservado a Kayla Harrison.
Entrenamientos en MMA 2024

Programa 5×5 en sentadilla parcial con 180 kg, 6 series de 3 explosiones en remo invertido con 100 kg, y 8 rondas de 4 minutos en sparring de jiu-jitsu con 30″ descanso: esa es la receta que siguen las candidatas a firmar contrato con la organización estadounidense en 2024. El monitor Neil Melanson añade 3 sesiones semanales de “neck harness” con 25 kg y trabajo de cuello sobre colchón de 20′ para evitar estrangulaciones. En la estación de golpeo se exige 1 000 patadas a costado de saco pesado, divididas en 4 bloques, con cambio de postura cada 100 golpes; la velocidad media debe superar los 18 km/h y la potencia registrarse mediante sensor StrikeTec. Las atletas que alcanzan 850 000 PPV en su anterior combate suelen invertir 46 000 $ anuales en preparadores físicos y 12 000 $ en análisis de lactato después de cada sparring de 5 rondas.
| Variable | Valor 2023 | Valor 2024 |
|---|---|---|
| Volumen semanal de sparring | 18 rondas | 24 rondas |
| Presión arterial post-esfuerzo | 150/95 mmHg | 130/80 mmHg |
| % de lesiones por estrangulamiento | 22 % | 8 % |
| Inversión en recuperación con criosauna | 3 200 $/mes | 2 100 $/mes |
El entrenador de fuerza da prioridad a la velocidad excéntrica: 0,25 m/s en sentadilla y 0,32 m/s en peso muerto rumano, medido con encoder T-Force. Se prescriben 4 microciclos de ondulación lineal: 70 % 1RM en lunes, 80 % miércoles, 85 % viernes y 60 % sábado, con 6 h de diferencia entre sesiones para máxima producción de AMPK. Se controla la saturación de oxígeno con pulsioxímetro de muñeca: no se baja de 92 % durante el sparring de 5 rondas a 170 ppm. Las peleadoras que lograron récord de 12-0 antes del retiro emplean 38 °C de agua para sumersión tras el entrenamiento, 11 min de exposición y 200 mmHg de compresión neumática en cuádriceps; con eso bajan 2,3 mmol/L de lactato en 12′. Si el peso no marca 61,2 kg a las 6 a.m., se añade 30′ de cinta al 65 % FCmáx y 500 ml de agua con 3 g de glutamina para no perder masa magra.
Preguntas frecuentes:
¿Por qué la prensa insiste en que Ronda podría volver si ella misma dijo que no le interesa?
Los medios repiten la historia porque sigue generando clics. Ronda firmó un contrato exclusivo con la WWE en 2018 y renovó en 2026; además, en sus propios vídeos de YouTube repite que los combates de MMA le dejaron secuelas en las articulaciones y que ya no quiere someterse a un campamento de ocho semanas. Aunque nunca firmó una renuncia formal ante la comisión atlética, su equipo cerró el gimnasio de artes marciales en 2026 y vendió los aparatos. Con esas pistas, la posibilidad real es casi cero.
¿Qué pasaría si Dana White le ofreciera una pelea de una sola noche y un cachet millonario?
White ya probó ese gancho en 2019: le tiró ocho millones por una aparición en Nueva York y Ronda ni respondió. Ella gura más en un año con contratos de cine y libros que lo que le ofreció el UFC, sin recibir golpes. Su esposo, Travis Browne, contó en un podcast que el dinero no es el motor; lo que le quita el sueño es la salud de su columna. Por eso, ni con un cheque desorbitado aceptaría.
¿Cómo se compara su situación con la de otros campeones que regresaron tras retirarse?
George St-Pierre volvió tras cuatro años porque le quedaba una espina clavada con el título medio; Ronda se fue tras dos derrotas duras y sin deberle nada al deporte. Brock Lesnar regresó porque extrañaba la adrenalina y WWE le permitía combinar calendarios; Ronda ya tiene tres hijos pequeños y prioriza la crianza. GSP y Lesnar regresaron con 34-36 años; Ronda ya pasó los 37 y reconoce que el cuerpo no responde igual.
¿Qué tendría que cambiar en el UFC para que ella considerara un combate exhibición?
Tendrían que aceptar unas reglas especiales: sin pesaje de 135 lb, tres rounds de tres minutos y prohibir codazas en el suelo. El problema es que la comisión atlética de Nevada no aprueba peleas con reglas a medida. Además, Ronda exige cobertura de seguro por lesión cervical que ninguna promotora ha querido asumir. Mientras esos dos puntos no cambien, ni una exhibición encaja.
Si no vuelve, ¿qué legado le queda pendiente dentro del octágono?
El único asunto sin cerrar es la revancha con Amanda Nunes, pero Ronda ya dijo que no necesita redención: "Perdí, me partieron la cara, punto". Su legado quedó grabado en el Salón de la Fama desde 2018 y sus seis defensas siguen siendo récord en la división gallo femenina. Para ella, el capítulo MMA está firmado y sellado; ahora le interesa producir películas de acción y criar gallinas en su granja de Hawái.
