El Mundial 2026 ya es una realidad. La ceremonia inaugural pasó un poco desapercibida, a pesar de la gran actuación de la artista colombiana Shakira, que subió el nivel del 'show' gracias a la interpretación de 'Dai Dai', la canción oficial del campeonato internacional. La cantante no salió sola a cantar el tema, pues le acompañó el cantante y compositor nigeriano Burna Boy.
Los más aficionados al fútbol y sobre todo todos aquellos que pueden permitírselo, no dudan en acudir a ver el Mundial en persona, ya que se trata de un acontecimiento especial que solo tiene lugar cada cuatro años. No obstante, este año resulta aún más difícil asistir a la mayoría de los partidos 'in situ', por no decir imposible, ya que la FIFA decidió que el torneo se disputara en tres países distintos: Estados Unidos, México y Canadá.
Es una edición extremadamente cara. Por ejemplo, la entrada más barata que se vende a día de hoy para el primer partido de España ante Cabo Verde cuesta alrededor de 2.500 dólares, lo que equivale a unos 2.100 euros. Y eso sin contar el coste del viaje ni el alojamiento. Una entrada para la final ya cuesta unos 15.000 euros.
En los últimos Mundiales, la presencia de influencers ha sido cada vez más habitual en las gradas de los estadios. Uno de los que no ha querido perderse la cita ha sido el periodista y creador de contenido Senén Morán, quien ya ha comenzado a compartir su experiencia en Estados Unidos a través de su cuenta de Instagram, donde acumula más de 223.000 seguidores.
Uno de los primeros vídeos que ha publicado trata sobre algo que le ha llamado mucho la atención: el elevado precio del café en uno de los aeropuertos de Estados Unidos.
El creador de contenido empieza el vídeo diciendo: "Madre mía, vaya ostiazo me acaban de meter por un café. Solo se me ocurre llegar a Estados Unidos y pedirme un café en el aeropuerto, pero lo necesitaba. ¿Y el jet lag?".
Después, el periodista asturiano saca el 'ticket' y añade: "Vais a flipar, yo sigo asustado todavía. Mirad el 'ticket': un café en el aeropuerto de Boston, casi 7 euros".
Por último, el influencer no duda en reconocer que es "el café más caro de mi vida", aunque señala que ya se está acostumbrando a la vida de Estados Unidos, especialmente por los elevados precios.