A días de dejar el gobierno, la administración de Gabriel Boric someterá cinco nuevos contratos a la Contraloría en el marco de la Estrategia Nacional del Litio. El objetivo en la mira es duplicar la producción en una década y recuperar el sitial perdido frente a Australia.
En una ofensiva final por consolidar su ambiciosa política minera, el Ministerio de Minería de Chile someterá en marzo cinco nuevos contratos de explotación de litio a la Contraloría General de la República. El hecho se da apenas días antes de que el presidente Gabriel Boric entregue el mando. La medida busca acelerar la implementación de la Estrategia Nacional del Litio lanzada en 2023, en un contexto donde el país busca revertir nueve años como segundo productor mundial.
Los contratos —conocidos como CEOLs (Contratos Especiales de Operación de Litio)— corresponden a los salares de Ascotán, Quillagua Sur, Hilaricos, Piedra Parada y Agua Amarga. Otras tres solicitudes (Quillagua Norte, Quillagua Este y Planta El Águila) permanecen en revisión regulatoria. La Contraloría observó «deficiencias legales» en la fijación de requisitos, estableciendo que solo el Presidente tiene facultades para definir esos criterios.
Volver a ser número uno
El propio mandatario se refirió al impulso final de su administración en el sector. «Estoy convencido de que nuestro país está preparado para volver a liderar la producción del litio a nivel mundial», afirmó Boric. Agregó que así piensa “contribuir a la transición energética”. Dijo esto durante la firma de la actualización del contrato de operaciones en el Salar de Maricunga.
El presidente enfatizó la relevancia estratégica del mineral. «El litio y también el cobre son minerales fundamentales para la transición energética. Obligatoriamente el mundo tiene que hacer esto, si está en juego nuestra propia existencia».
La ministra de Minería, Aurora Williams, destacó el trabajo intersectorial desplegado. «La implementación de la Estrategia Nacional del Litio ha significado un esfuerzo de coordinación institucional que convierte a esta política en un caso escuela de desarrollo productivo integral», señaló el pasado miércoles en Antofagasta.
«Estamos construyendo una industria del litio diversa, con visión de futuro y capaz de aportar al fortalecimiento y las trayectorias laborales de las personas, con el propósito de contribuir a incrementar la producción en la próxima década», puntualizó.
Números
Las cifras oficiales proyectan un salto significativo. Chile busca elevar su producción anual de 280.000 toneladas en 2024 a aproximadamente 430.000 toneladas hacia 2034. El ministro de Hacienda, Mario Marcel, respaldó las proyecciones. «De aquí al año 2030 vamos a tener un aumento de producción superior al 70%. Vamos a más que duplicar la producción actual de litio en un plazo de diez años». Marcel aseguró que esto «va a contribuir a mejorar el potencial de crecimiento del país, porque estamos hablando de una industria con alta productividad, que va a ayudar a revertir esta tendencia declinante».
En el Salar de Maricunga, por ejemplo, se estima una producción inicial de 15.000 a 20.000 toneladas anuales de carbonato de litio equivalente desde 2030. Se espera que pueda alcanzar las 55.000 toneladas hacia 2033 mediante tecnología de extracción directa.
A pesar del optimismo oficial, el sector privado advierte que Chile podría hacer más. Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, señaló a que el país podría recuperar el primer puesto mundial en una década si se eliminan restricciones y se adopta un marco más favorable a la inversión.
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