Sergi Roberto da las claves para tumbar al Atlético y lanza un mensaje que el barcelonismo entiende a la primera: “remontar es posible”. El ex capitán, ahora en el Como de Cesc Fàbregas, sitúa la fe como punto de partida, pero el contexto obliga a aterrizar la consigna. Remontar no es un deseo: es un guion. Para acercarse a él, el Barça necesita que el partido se juegue lejos de su área, sostener la presión tras pérdida y evitar las transiciones que el Atlético castiga con colmillo. La frase inspira; el plan decide.
En paralelo, el foco se va a los despachos. La portada apunta que la oposición negocia un pacto contra Laporta, en un escenario preelectoral que ya tiene alternativas en marcha y nombres propios sobre la mesa. Que haya conversaciones no significa que exista candidatura única: pactar exige acordar liderazgo y programa, y esa es la frontera donde suelen encallar los frentes comunes. Aun así, el movimiento confirma que la batalla institucional entra en fase de aceleración.
La jornada también mira a Madrid: Real Madrid-Getafe se juega con la presión del Barça y con Mbappé fuera, un condicionante que obliga a buscar soluciones distintas en ataque y a ganar sin excusas para no perder terreno.
En el césped, los marcadores mandan. Jutglà castigó al Girona en Montilivi con un gol clave en el 1-2 del Celta, mientras Elche y Espanyol firmaron un 2-2 que dejó sensación de fragilidad visitante y, además, un partido detenido por el protocolo antirracismo.
Y en MotoGP, el GP de Tailandia reforzó el inicio imprevisible: Bezzecchi ganó y Marc Márquez abandonó tras un “llantazo”, con un fin de semana que agita el tablero desde la primera carrera. Con todo, la portada dibuja vértigo: ilusión de remontada, ruido político y resultados que no esperan.