sports

Gimnasia desafió, corrió y combatió a un Tigre que siempre tiene aire: un 2-2 que pudo haber tenido más goles

Tigre y Gimnasia y Esgrima La Plata prometían un buen partido y cumplieron con creces. Porque fue, en realidad, un gran encuentro. No sólo se mataron a goles, sino que brindaron un espectáculo lleno de intensidad, oportunidades, cruces calientes y trabajo desde las pelotas detenidas. Fue empate 2-2 en el estadio José Dellagiovanna, por la octava fecha del Torneo Apertura, por los tantos de Enzo Martínez y Marcelo Torres para el Lobo y de David Romero y Alan Barrionuevo para el local, que se repuso dos veces en el partido.

Quizás mereció algo más el Matador, pero también la igualdad pudo haber tenido más goles. Golpe y respuesta. Ferocidad para atacar, pero también para ser ásperos. Si se estudiaron, fue apenas por unos minutos iniciales, sin dejar de lado sus convencidas maneras. El equipo de Diego Dabove, con la potencia de sus dos tanques ofensivos; el de Fernando Zaniratto, dándole valor a la conducción, con las sutilezas de Nicolás Barros Schelotto e Ignacio Fernández. Aunque el balón detenido los unió en casi todos los goles de la noche en Victoria.

Describir las llegadas, verdaderamente, es describir el partido intenso que protagonizaron. Bastó un error en la circulación tripera para que la pelota suelta fuera rescatada por Ignacio Russo y, con todo su impulso ya conocido, corriera desde su propio campo hasta el área rival. Buscó una definición fuerte al primer palo, pero encontró el reflejo de Nelson Insfrán. Ese ataque, a los 17 minutos, fue la señal para empezar con el intercambio de golpes.

A los 27, una infracción sobre Ignacio Miramón derivaría en el fruto del trabajo de la semana en Estancia Chica. Barros Schelotto levantó su brazo para que se armara, por el fondo, una fila de cinco hombres en fuera de juego: ante el silbatazo se fueron adelantando y filtrándose entre la línea defensiva, que perdió marcas ante el movimiento y quedó observando cómo el zaguero Martínez cabeceaba esquinado. Acción preparada y exitosa.

La pelota parada preparada de Gimnasia

Enseguida, entonces, hubo que intentar copiar y pegar. Santiago López hizo otro gesto antes de ejecutar un tiro libre desde un costado y le apuntó a la cabeza de Barrionuevo, al que el travesaño le negó el festejo. Se haría desear, pero llegaría más tarde: la herramienta está, ya que Tigre también tiene una pegada destacada con el exatacante de Independiente.

Quedaría en evidencia a los 36, cuando envió el tiro de esquina a la altura del primer poste y encontró la resolución de Romero, que de zurda y de aire la cruzó para el 1-1. Sin embargo, el desahogo de la gente y del propio delantero fue más extenso de lo que tardó Gimnasia en volver a inflar la red.

David Romero convirtió el 1-1 y Marcelo Torres, tras el saque de centro, volvió a poner arriba a Gimnasia en el primer tiempo.

Sacó del medio e intentó una circulación limpia para volver a empezar un nuevo partido, pero el intento fallido de Jabes Saralegui por pellizcar la pelota le dio ventajas a la escalada del lateral Pedro Silva Torrejón, que perdió la pelota sólo por la lucidez de ‘Nacho’, su compañero: se anticipó al quite que proyectaba Jalil Elías y lanzó al área, a las espaldas de los centrales, para el tanque que tiene el Lobo, Torres. El Chelo engañó con el derechazo y abrió la zurda para una definición muy tranquila.

Incrédulo el local (también el visitante con lo que había vuelto a conseguir), empezó a engancharse en las batallas que planteó el conjunto platense, como en el agarrón alevoso de Miramón a Romero, que reaccionó con una patada: debieron ser amonestados ambos, pero la tarjeta fue sólo para el volante. Tanta intensidad hizo que Pablo Echavarría perdiera el hilo en muchos momentos.

Nacho Fernández se hizo cargo de la pelota tras el empate de Tigre y ya vio el pique de

El segundo período no cambiaría, aunque los embates de Russo y Romero serían más predominantes que las intenciones de un Gimnasia que fue sintiendo el cansancio de jugar, correr y combatir a la par de un Tigre que es un tren que no tiene frenos. Máxime si le tocan el orgullo y tiene que ser el perseguidor.

El resumen de la atractiva igualdad

Llegaría la igualdad, en forma de revancha personal, a los 14: López envió el córner, esta vez, a la altura del segundo palo, Insfrán salió a destiempo, quedó a mitad de camino y el cabezazo de Barrionuevo ahora sí encontró la red.

La sobredosis de energía la pondría el local, que con Russo tuvo un intento desde fuera del área y con Romero, una acción individual a pura potencia, gambetas y engaño, a los 25: se metió en el área, pero su zurdazo encontró la pierna de Insfrán, que achicó a tiempo y se redimió.

David Romero volvió a convertir y se subió al liderazgo de la tabla de goleadores: el 1-1 fue su quinto gol en el Torneo Apertura.

Grandísimo partido y un empate justo, más allá de que uno hiciera algo más que otro: siempre se agradecen desarrollos completos. Intensos, con la garra nacional, juego, trabajo evidente y goles.

Read full story at www.lanacion.com.ar →