No todo son desgracias en Orriols. En este Levante UD de Luís Castro hay muchas sombras: 19º; a siete puntos de la salvación; inmerso en una mala racha de resultados; con cuatro derrotas consecutivas; y con los mejores jugadores rindiendo muy por debajo de su nivel..., pero también hay luces que deslumbran en la oscuridad. Una de ellas es el impacto positivo de la cantera en el primer equipo: los Kareem Tunde, Nacho Pérez, Paco Cortés y Carlos Espí están trabajando duro, aportando un extra de energía e intensidad e implicados en lograr el ansiado objetivo del club: la permanencia en Primera División. De hecho, sus buenas actuaciones están siendo correspondidas con un feedback plagado de elogios del Ciutat de València. A pesar de todo lo negativo, los granotas saben que tienen entre sus filas una camada de canteranos talentosos y prometedores, con mucho potencial. Además, el técnico portugués ha fortalecido ese vínculo con la cantera a través de su filosofía de apostar por jugadores de las categorías inferiores: jóvenes y con proyección.
No obstante, otra de las ramas alegres dentro del conjunto levantinista es la de Jon Ander Olasagasti, un jugador que está creciendo mucho de la mano de Luís Castro y se está consolidando como uno de los más destacados del equipo. El centrocampista de 25 años ha dado un paso al frente, recuperando su mejor nivel como interior en ese 4-3-3. En esa demarcación —ideal para el jugador— desempeña un rol más ofensivo: llegador y creativo, sumado a otra tarea defensiva y recuperadora. Por tanto, su situación ha cambiado con la llegada del entrenador portugués: ha abandonado la posición de banda o de pivote más defensivo que ocupaba con Julián Calero y, protegido por un "6" puro —como puede ser Raghouber, Arriaga u Oriol Rey—, disfruta de una mayor libertad de movimientos para recorrer tanto el medio como el ataque.
Además, el ex de la Real Sociedad cuenta con dos cualidades necesarias para este Levante, especialmente para esta situación dramática: experiencia en Primera División, con 60 partidos a sus espaldas, y seguridad, con la madurez y la templanza suficiente para sobrellevar momentos difíciles. Todo ello, sumado a su versatilidad, le permite adoptar distintas posiciones en la sala de máquinas: de pivote, de interior, de media punta o de banda, aunque la ideal es la actual, como mediocentro adelantado en un 4-3-3. En efecto, esta fue su demarcación habitual en su larga etapa en la Real Sociedad, aunque en ese momento con Zubimendi ocupando esa labor más defensiva.
Mayor protagonismo con Luís Castro
Una de las claves en esta revitalización de Olasagasti se llama Luís Castro. Desde su llegada a tierras levantinistas, el técnico portugués dejó claro en numerosas ocasiones en rueda de prensa que le gustaba mucho el perfil, las cualidades y la implicación del guipuzcoano. Tanto es así que su protagonismo no ha dejado de crecer con el técnico portugués al mando: acumula 285 minutos en nueve partidos, con dos últimas titularidades consecutivas ante el Villarreal CF y el Barcelona en el Camp Nou. De hecho, su presencia como titular ante los groguets desplazó de forma sorprendente para todos a Carlos Álvarez al banquillo. Por méritos propios, el centrocampista vasco se ha ganado tener más minutos como titular. Asimismo, una de las mayores virtudes del originario de San Sebastián es el balón parado, con una zurda especialista en este tipo de jugadas. Ahora, con un Levante que apuesta fuerte por las jugadas de estrategia, Olasagasti tiene la capacidad de aportar calidad y precisión a los centros. Sus dos asistencias son a partir de dos córners.
Sus números y su posición actual han cambiado desde la salida de Julián Calero del equipo. Con él, el mediocentro granota había sumado tan solo 540 minutos en 13 encuentros disputados entre todas las competiciones, aunque solo cinco de ellos como titular: cuatro en Liga y uno en Copa. También dejó una gran asistencia de córner en el gol de Manu Sánchez ante el Atlético de Madrid. No obstante, la irregularidad y la confusión de jugar en esa demarcación le impidieron exprimir todo su potencial, con actuaciones discretas y alejadas de su mejor versión. En el cómputo global, esta temporada, ha jugado 24 partidos totales, aportando un gol y dos asistencias.
Entre los mejores
En los últimos partidos, sus buenas actuaciones y su trabajo constante, le han colocado entre los jugadores más en forma del equipo. Aunque los malos resultados y la delicada situación clasificatoria opacan lo bueno de este Levante. Sin duda, Olasagasti no olvidará uno de sus mejores momentos esta temporada: su primer gol con el conjunto granota. Este fue nada más y nada menos que ante su máximo rival, el Athletic Club. Pero no fue un tanto cualquiera... fue un auténtico golazo. Un potente voleón, en el minuto 94, desde fuera del área para poner el 3-2 en el marcador, recortar distancias y seguir vivos en el partido. Además, en esta etapa con Luís Castro también dejó otra gran asistencia en la remontada por 3-2 frente al Elche en el Ciutat de València. Otro gran córner teledirigido para un remate de Alan Matturro que volvió loco al levantinismo.
A pesar de las dos derrotas por 0-1 ante el Villarreal y 3-0, ante el Barcelona, Olasagasti dejó dos buenas actuaciones: ofreció pases clave, generó juego, se mostró intenso en las recuperaciones e incluso dispuso de una gran ocasión llegando desde atrás en la primera parte frente al conjunto blaugrana. También le regaló un mano a mano a Carlos Espí contra los amarillos tras un pase al hueco repleto de visión, aunque no terminó en gol. En lo estadístico, fue el mejor en el Camp Nou: tuvo un 71% de pases precisos (24/34), una oportunidad creada, un disparo a puerta, 1/1 regates con éxito (100%), cuatro pases en el último tercio, y completó una entrada, dos despejes, dos intercepciones y nueve recuperaciones. Además, ganó el 80% de los duelos terrestres (4/5) y 1/1 en duelos aéreos (100%).
En busca de su mejor versión
El centrocampista de 25 años está logrando ser más protagonista en el último tercio del campo, filtrando pases clave a los delanteros. Ante los de Marcelino creó hasta tres oportunidades en ataque y completó cuatro acciones defensivas. Esa combinación de juego ofensivo, con otro más defensivo o de contención le da un plus de polivalencia a su juego. Joven y con mucho margen de mejora, pero, de momento, ha dado ese paso al frente que se esperaba de un jugador de su categoría. Además, cuenta con un factor indispensable en el fútbol para cualquier futbolista: la confianza del entrenador y de una afición que quiere creer en él. Por el momento, empieza a ganar enteros para consolidarse como interior en el esquema de Luís Castro, aunque la medular es la posición más superpoblada del equipo, con hasta seis mediocentros.