Esto del VAR va de mal en peor. Cuatro días después del recital en el Atlético-Barça de Copa, llegó la puntilla, de nuevo al Barça, en Girona. El penalti fallado por Lamine debió repetirse y vale que el árbitro no lo viera, pero para eso está el VAR, no? Pues parece que no, no hubo llamada al árbitro. No lo vieron o no lo quisieron ver? Y en el segundo gol del Girona, de nuevo la sospecha: no vieron la falta a Koundé o no la quisieron ver? Definitivamente, la revolución tecnológica que tenía que cambiar el arbitraje para bien, se ha convertido en una máquina maquiavélica de manipular los resultados.
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