A falta de sólo siete segundos para el final, tenían los Lakers un saque de banda lateral tras un tiempo muerto de JJ Redick para disputar la última posesión y dar la vuelta a un marcador adverso (109-110). La jugada decisiva contaba con Luka Doncic como protagonista, quien miró a canasta, liberado, pero dudó en el último suspiro y, cuando le hicieron un dos contra uno, le cedió el balón a un LeBron que no estaba en posición de tiro y no tuvo otra que lanzar en suspensión... y la canasta no se coló en el aro.
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