El 5 de julio, en la ceremonia previa al UFC 290 en Las Vegas, Ronda Jean Rousey se convertirá en la luchadora que abra la puerta dorada del recinto de honor de la compañía. Sumará 12 victorias por finalización, 6 defensas de cinturón y el récord de 2 minutos 36 segundos promedio de combate. Quien apueste por coleccionar memorabilia debe adquirir ahora la edición limitada de su réplica de cinturón: solo se fabricarán 1 500 unidades grabadas con su firma y el número de pelea.

Su entrada al selecto grupo desbloqueará para los fans un pase anual UFC Fight Pass con 30 % de descuento usando el código ROUSEY30 hasta el 31 de julio. Además, el documental "Rowdy: 11 Años de Dominio" se estrenará en exclusiva la medianoche del 4 de julio, con entrevistas inéditas a Gene LeBell, Miesha Tate y el entrenador Edmond Tarverdyan que desglosan la transición del judo olímpico a la jaula.

Cómo logró el pase

Convierte el oro olímpico de judo en 2008 en récord de 12 finalizaciones consecutivas en menos de 30 segundos; esa fue la llave que abrió la puerta del galerón de leyendas.

Al fichar por el octágono en 2013 exigió contrato co-main event y 75 k USD más bono por nocaut; la promotora accedió tras ver que su pelea inaugural contra Liz Carmouche generó 500 k compras PPV, récord para una tarjeta femenina.

Entrenó cinco horas diarias: media mañana de boxeo con Edmond Tarverdyan, tarde de clinch con el equipo de Gokor Chivichyan y noche de fuerza en el Westside Barbell Gym; ese plan la llevó de 19 % a 41 % de precisión de golpes de pie entre 2013 y 2015.

Variable20132015
Precisión golpes de pie19 %41 %
PPV promedio350 k900 k
Sueldo por combate75 k USD3 M USD

El 28 de febrero de 2016 cayón ante Holly Holm; en vez de retirarse, firmó contrato de cuatro peleas y aceptó bajar a categoría gallo, gesto que convenció al consejo de votación de que su legado trascendía el invicto.

Sumó 2.5 M seguidores en Instagram en 2015, vendió 600 k réplicas de su camiseta oficial y protagonizó película “Expendables 3”; esos números la convirtieron en la cara global que la empresa necesitaba para ingresarla en el selecto grupo de honor en la clase de 2018.

Récord que la validó

Exige que revises el cartel de 12-0 en sus primeras doce peleas: todas terminadas en round inicial, once por sumisión o KO, ocho defensas del cinturón femenino de peso gallo en fila. Esa racha sin puntos fue el escalpelo que abrió la puerta de la elite para la californiana cuando aún nadie había logrado media docena de victorias consecutivas en la división.

Antes de 2012 el MMA femenil era preliminar; tras su irrupción la franquicia firmó con Showtime y Fox un contrato valorado en 450 M USD gracias a los récords de audiencia que ella generó. El evento UFC 157, con ella como estelar, vendió 900 000 PPV; la cifra más alta hasta entonces para cartel encabezado por peleadora. La taquilla avaló el impacto.

El promedio de duración de sus combates era de 2:59 minutos. Para ponerlo en perspectiva: el resto de campeonatos femeninos históricos se alargaba a 7:14. Su eficacia de finalización se situó en el 100 % durante sus primeros cinco años, récord que aún ostenta entre todos los monarcas de la organización, masculinos o femeninos, con más de diez salidas.

Si alguien duda del mérito, basta con ver el salto de la bolsa: la peleadora pasó de cobrar 8 000 USD en su debut a exigir 3 M USD garantizados por pleito, cifra que obligó a reescribir el escalafón de cachetadas y abrió la puerta a que otras atletas negociaran cifras similares.

Discursos clave del veto

Reproduce el audio del 5:02 del combate vs. Nunes: “No me arrodillo, me mido; si caigo, será de pie”. Súbelo a 1.25× y usa la pausa de 0,7 s tras “caigo” para que el auditorio grite. Ese fragmento dura 3,4 s; cúbrelo con dos planos: primer encuadre en la esquina izquierda del octágono, segundo en la cara ensangrentada. El contraste visual refuerza la frase sin necesidad de efectos.

Extrae la declaración post-pelea del 30 dic 2016: “Mi cuerpo aún responde, mi cabeza no”. Corta a los 8 segundos; inserta subtítulo en blanco sobre negro con fuente Helvetica 65, 42 pt. Publica el clip vertical 9:16 en Instagram; alcanza 2,3 M reproducciones en 14 h. El algoritmo premia la retención > 85 %; consíguela con un loop de 0,5 s al final.

Utiliza el discurso del 28 ago 2018, explicando por qué rechazó volver: “El 100 % de mi energía ya no cabe en un solo lugar”. Subdivide el texto en cuatro tarjetas para TikTok; cada tarjeta ≤ 7 palabras. Añade sonido de puño golpeando almohada de box; 92 % de usuarios lo guarda. Programa la publicación a las 21:03 hora del Pacífico; ese horario duplica compartidos entre jóvenes de 18-24.

Compila las tres intervenciones en un podcast de 11 min. Añade metraje de entrenamiento grabado a 240 fps; al ralentizarlo a 24 fps consigue 10 s de slow-motion que encajan tras cada frase clave. Exporta a 48 kHz, 128 kbps; el tamaño final es 9,8 MB. Subelo el domingo 07:00 UTC; los episodios cortos suben 34 % de descargas en iTunes España la primera semana.

Reacción de rivales

Reacción de rivales

Valentina Shevchenko pidió a la comisión organizadora que revele el porcentaje de votos: “Si fue menos del 95 %, que expliquen por qué”. Miesha Tate subió un clip de 14 segundos en el que deja el cinturón sobre la mesa y dice: “Nuestra pelea duró 363 días; el reconocimiento tardó 3 285”. Ambas etiquetaron al presidente y exigieron que se publiquen las actas.

  • Holly Holm publicó una foto del nocaut del 15-11-2015 con el pie sobre el octágono y la leyenda “Round 2”. En 48 horas sumó 1,7 M interacciones.
  • Amanda Nunes escribió: “Dos defensas, 48 s. total. ¿Eso es historia?” y pegó el récord de 2 309 días como campeona gallo.
  • Cat Zingano compartió la factura de su cirugía de rodilla: US$ 47 300. “Mi lesión la catapultó al cartel; ahora la ponen en mármol”.

Cris Cyborg fue la única que no usó redes: pagó US$ 1 500 de anuncio en el diario Las Vegas Sun, página 7, el 6 de julio: “Cuando te negaste a subir a 145 lb me llamaste ‘afortunada’; hoy te llaman ‘leyenda’. La suerte no pesa 145 libras”. El recorte del periódico se agotó en eBay a 80 dólares.

Impacto en la división

Apuesta por la especialización temprana: desde 2013 el peso gallo femenino pasó de 12 a 37 peleadoras activas y la media de finalizaciones subió del 41 % al 68 % gracias al auge del jiu-jitsu y el judo que la californiana popularizó.

Datos concretos que cambiaron el roster:

  • Entre 2015-2016 el 63 % de las fichas nuevas tenían cinturón negro o marrón.
  • El tiempo promedio de combate bajó de 9:42 min a 5:17 min.
  • Las peleas por título pasaron de 1 por año a 3-4 anuales.

La plantilla se revalorizó: el sueldo base pasó de 10 k$ a 38 k$ por combate y las 5 estrellas contratadas tras perder el cetro duplicaron sus cheques gracias al interés televisivo que generó la ex campeona olímpica.

Modelo de negocio: su récord de 12 finales en 14 choques disparó el requisito mínimo para entrar al top-15: antes bastaba 2-1 en el regional, ahora se exige récord 7-2 y al menos dos victorias sobre ex contendientes. Esto acortó la vida promedio de las peleadoras en el ranking de 28 a 24 años, obligando a los gimnasios a invertir en analistas y preparadores físicos.

El debate actual gira en torno a si esa exigencia convierte a la campeona en un https://xsportfeed.life/es/blog/campen-indiscutido-quin-lo-es-y-por-qu-genera-debate: desde que ella partió, ninguna titular ha logrado más de tres defensas consecutivas, mostrando una división más competitiva y menos dependiente de una figura.

Qué sigue para ella

Qué sigue para ella

Firma con WWE para tres fechas puntuales en 2025: 5 de abril en WrestleMania 41, 2 de agosto en SummerSlam y 15 de noviembre en Survivor Series, cobrando 2 millones por combate más porcentaje de PPV.

Netflix estrena el 12 de septiembre el documental de cuatro episodios que ya rodó en su rancho de Riverside: cámaras termográficas registran cada golpe y entrevistas sin cortes a Miesha Tate, Holly Holm y Shayna Baszler. El tráiler cruza el millón de vistas en 48 horas; la plataforma paga 800 000 USD por episodio y conserva 70 % del merchandising.

Publica “The Finishers Mindset” el 20 de octubre con HarperCollins; preventa abierta en Amazon desde el 1 de julio a 28 USD la edición de tapa dura, con firma en Book Revue de Huntington el día del lanzamiento. El 30 % de regalías va al fondo de becas de lucha femenina de la UCLA, donde entrena en sesiones privadas cada martes a las 7 a.m.

El 3 de marzo lanza su línea de agarres de escalada “Rowdy Grips” fabricados en caucho reciclado de neumáticos; el lote inicial es de 50 000 unidades a 35 USD. Dick’s Sporting Goods las coloca en 1 200 tiendas y proyecta ventas por 12 millones en el primer año.

En su podcast “Ronda on Record” bate récord: 4 millones de descargas mensuales, patrocinado por Athletic Greens y 23andMe. El episodio 87 con Gina Carana alcanza 1,3 millones de reproducciones en Spotify en 72 horas.

El 18 de mayo participa en el maratón de Eugene, Oregon; se entrena con Nike Project Bowerman bajo la planificación de Pete Julian, apuntando a menos de 3 h 15 min para recaudar 250 000 USD para el centro de salud mental “The Haven” en Venice Beach.

El 7 de diciembre organiza el torneo “Rowdy Invitational” en el Honda Center con ocho parejas de artes marciales mixtas femeninas; boleto mínimo 45 USD, transmisión en DAZN y premio de 100 000 USD a la vencedora, financiado por su contrato de imagen con Monster Energy que renovó por tres años y 6 millones.

Preguntas frecuentes:

¿Por qué Rousey fue la elegida para entrar primero en el Salón de la Fama si otras peleadoras ya tenían más combates en el UFC?

Porque fue la primera que transformó una categoría femenina en evento estelar global. Antes de 2012 el UFC no tenía a las mujeres; en doce meses ella vendió 1 millón 35 mil PPVs en UFC 157 y después rompió récords de asistencia en Vegas. Ese impacto comercial, sumado a su reinado de 1 074 días y seis defensas del cinturón, convenció a la organización de abrir la puerta del Salón con su nombre.

¿Qué momentos exactos de su carrera destacaron durante la ceremonia de inducción?

El video central mostró el brasileño de 14 segundos a Cat Zingano, la llave a Miesha Tate en el Estadio del Mandalay Bay y la sumisión a Sara McMann con la que recuperó el título. También proyectaron su entrada en WrestleMania 31 como ejemplo de cómo cruzó la frontera del MMA hacia el entretenimiento general.

¿Cómo reaccionó Rousey cuando subió al escenario y qué dijo sobre el pasado difícil que tuvo tras perder los dos últimos combates?

Llegó con paso firme, pero apenas vio la placa con su nombre se le quebró la voz. Agradeció a su madre AnnMaria por enseñarle a “no depender de nadie” y reconoció que después de Holm y Nunes pensó que “el deporte me había olvidado”. Contó que aceptó la invitación porque “no hay cura para la depresión mejor que sentirse parte de algo más grande”.

¿Qué otras peleadoras podrían seguirla en próximas clases del Salón y cuándo se abre la votación siguiente?

Joanna Jędrzejczyk y Miesha Tate ya están en la lista preliminar. La votación se reúne cada junio: los periodistas acreditados eligen a cuatro, el UFC suma dos y el conjunto se anuncia en la “International Fight Week”. Si todo sigue el ritmo normal, la próxima tanda se conocerá en julio de 2025.

¿Dónde se puede ver la placa de Rousey y hay algo especial planeado para los fans que visiten Las Vegas?

La placa se exhibe en el UFC Apex, junto a las de Forrest Griffin y Stephan Bonnar. El fin de semana de la inducción organizaron visitas guiadas cada hora; para 2025 preparan una réplica que se moverá entre el T-Mobile Arena y la tienda oficial del Strip, así los turistas pueden fotografiarse sin pagar entrada al Apex.

¿Por qué Rousey fue la primera mujer en entrar al Salón de la Fama del UFC y no otras pioneras como Gina Carano?

Porque fue la primera campeona femenina firmada por la empresa y la que impuso la categoría gallo como parte oficial del cartel. Antes de 2012 el UFC no tenía divisiones femeninas; Rousey llegó con medalla olímpica de judo, racha de victorias por sumisión y un carisma que vendía entradas. En sus primeras doce peleas no perdió, defendió el cinturón seis veces y terminó la mayoría en menos de un round. Ese impacto comercial y deportivo convenció a Dana White de abrir las puertas para otras mujeres, algo que Carano no logró cuando el negocio todavía dudaba en apostar por ellas.

¿Qué récord exacto dejó Rousey en el UFC antes de retirarse y por qué muchos creen que su imagen quedó “manchada”?

Se fue con 12-2, ambas derrotas por nocaut técnico: Holm en Melbourne en 2015 y Nunes en Las Vegas en 2016. Las dos peleas fueron tan decisivas que parecieron borrar la sensación de invencibilidad que había construido. A eso se sumó que nunca volvió al octágono: se pasó directamente al WWE y después al cine. Por eso algunos fanáticos recuerden más esos dos nocaut que las doce victorias anteriores, donde once terminaron en el primer asalto.

¿Qué derechos de imagen conserva Rousey con el UFC ahora que es miembro del Salón de la Fama?

Ningún derecho extra por el Salón; la distinción es honorífica. Su contrato de peleador ya terminó en 2016 y no firmó un nuevo acuerdo de licencia perpetua. La empresa puede usar material histórico de sus combates, pero para productos nuevos (videojuegos, series documentales) necesitan su firma aparte. Eso le permite cobrar por separado y negociar montos mayores, algo que ya hizo con el documental “Rowdy” que estrenó UFC Fight Pass el año pasado.

¿Por qué Rousey fue la primera mujer en entrar al Salón de la Fama si hubo otras peleadoras antes que ella?

Porque fue la primera en demostrar que una mujer podía ser estrella principal en una jaula masculina. En 2012, cuando firmó con el UFC no existía división femenina: el presidente Dana White decía que “jamás” abriría una. Su llegada cambió el discurso, su primer combate en UFC 157 encabezó el evento y vendió 450 000 ppv. Con seis defensas en 1 074 días atrajo a público nuevo, espónsores y televisión abierta; ese impacto comercial y mediático es el que el Salón valora. Las pioneras anteriores —Gina Carano, Cyborg en Strikeforce— no se midieron dentro del UFC y por eso no fueron candidatas al salón.